Arcos del pie
La biomecánica del pie está perfectamente adaptada para cumplir con todas las necesidades de la bipedestación del ser humano, las exigencias de apoyo y locomoción, y nos permite realizar movimientos complejos. La disposición de los huesos del pie forma un apoyo trípode y una bóveda en el medio pie que nos da una gran resistencia para la carga de peso y el esfuerzo que imprimimos día a día. Los puntos de apoyo de este apoyo trípode son la cabeza del primer metatarsiano, la cabeza del quinto metatarsiano y la apófisis del calcáneo, los cuales entre si van a formar los diferentes arcos.
El arco longitudinal está compuesto por 5 huesos; cabeza del primer metatarsiano, perimera cuña, escafoides, astrágalo y calcáneo. Este es el arco considerado de más importancia tanto en la parte estática como en la dinámica, es el más grande y es el más notorio. Tenemos también el arco externo que está compuesto por tres huesos; quinto metatarsiano, cuboides y calcáneo. El arco externo es mucho más rígido que el arco interno, lo que permite transmitir adecuadamente el impulso motor. Y por último arco anterior tiene como puntos de apoyo las cabezas del primer y quinto metatarsianos.
Funcionalmente hablando, podemos encontrar una función motora, que nos permite el impulso necesario para caminar, correr o saltar. Una función de equilibrio que es gracias a la articulación del tobillo, los metatarsianos y los ligamentos. Y una función amortiguadora de las presiones.
Los arcos sufren modificaciones por el efecto de la carga, principalmente el arco longitudinal, el cual asciende y desciende dependiendo los movimientos que realicemos.
Para concluir, los arcos del pie nos permiten funciones de amortiguación, impulso, agarre y equilibrio. Son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y es importante tener en cuenta que hay muchos factores que nos pueden afectar como hiperlaxitud, falta de tensión muscular, entre otros. Como fisioterapeutas es fundamental tomar en cuenta los factores ya mencionados porque hay muchas patologías que pueden derivar de esto.
https://www.medigraphic.com/pdfs/orthotips/ot-2010/ot104c.pdf
El arco longitudinal está compuesto por 5 huesos; cabeza del primer metatarsiano, perimera cuña, escafoides, astrágalo y calcáneo. Este es el arco considerado de más importancia tanto en la parte estática como en la dinámica, es el más grande y es el más notorio. Tenemos también el arco externo que está compuesto por tres huesos; quinto metatarsiano, cuboides y calcáneo. El arco externo es mucho más rígido que el arco interno, lo que permite transmitir adecuadamente el impulso motor. Y por último arco anterior tiene como puntos de apoyo las cabezas del primer y quinto metatarsianos.
Funcionalmente hablando, podemos encontrar una función motora, que nos permite el impulso necesario para caminar, correr o saltar. Una función de equilibrio que es gracias a la articulación del tobillo, los metatarsianos y los ligamentos. Y una función amortiguadora de las presiones.
Los arcos sufren modificaciones por el efecto de la carga, principalmente el arco longitudinal, el cual asciende y desciende dependiendo los movimientos que realicemos.
Para concluir, los arcos del pie nos permiten funciones de amortiguación, impulso, agarre y equilibrio. Son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y es importante tener en cuenta que hay muchos factores que nos pueden afectar como hiperlaxitud, falta de tensión muscular, entre otros. Como fisioterapeutas es fundamental tomar en cuenta los factores ya mencionados porque hay muchas patologías que pueden derivar de esto.
https://www.medigraphic.com/pdfs/orthotips/ot-2010/ot104c.pdf


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